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La plataforma para videojugadores Discord se ha convertido en una oportunidad para los profesores a la hora de impartir sus clases en línea de «un modo más real» y, además, «engancha» a los alumnos en estos momentos en que están recluidos en casa ante la crisis sanitaria provocada por el coronavirus.

Esto lo ha comprobado el profesor del colegio riojano Alcaste-Las Fuentes Álvaro Gabarrús, quien mantiene «el control total de las clases» que imparte en secundaria y bachillerato a través de «gamers» Discord, que es una plataforma que se creó para facilitar la comunicación virtual entre las personas que juegan a los videojuegos mediante grupos de chat por texto, voz y por videoconferencias.

Gabarrús ha explicado a Efe que la persona que crea un grupo en esta plataforma puede gestionarlo con libertad, es decir, puede incluir y excluir a quien quiera, poner música y compartir su propia pantalla y documentos, por ejemplo.

«Esta plataforma ha supuesto una revolución en el mundo de los videojuegos y me ha parecido muy buena idea emplearla con mis alumnos desde un punto de vista educativo», ha asegurado.

La ventaja de esta plataforma frente a otras similares es que el profesor tiene el control total del grupo, por lo que “los alumnos solo pueden entrar aquí con las reglas que impone el docente», que es el que domina los micrófonos y los chats de textos y de voz.

Así, los alumnos que se salten las normas establecidas, que hablen a destiempo o que hagan otras actividades no relacionadas con la materia que se imparte en clase pueden ser “silenciados o expulsados del grupo”.

Para él, Discord ofrece la oportunidad de dar clases de una manera “más real” que otras plataformas porque el profesor puede “compartir el libro, plantillas de redacciones o documentos, entre otras cosas».

Gabarrús imparte clases de inglés a los alumnos de primero de secundaria y francés a los de tercero y cuarto de este nivel y primero y segundo de bachillerato, aunque solo usa Discord con estos últimos porque son «más mayores”.

Los 62 alumnos de bachillerato con los que interactúa mediante esta plataforma están «enganchados», aunque ha admitido que los primeros días fueron «un poco caóticos porque era algo nuevo, raro y que ellos no controlan», pero, a partir de ahí, «todo ha funcionado con normalidad y han seguido las clases sin ningún problema».

La novedad de dar clases en línea mediante este tipo de herramientas es «un factor que motiva a los alumnos» y han pasado de percibir este confinamiento en casa por el coronavirus como «una especie de vacaciones» a tomarse la situación de una forma “más seria y con más consciencia”.