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Tal y como muestra este gráfico de Statista, no hay duda de que una de las mayores víctimas del popularización de los teléfonos inteligentes han sido los aparatos de fotografía. Así, gracias a una progresiva mejora de la tecnología de captura de imágenes por parte de los smartphones (y de la calidad de estas), las cámaras se han vuelto cada vez más prescindibles. En este sentido, los fabricantes de estos dispositivos miembros de la Asociación de Productos de Cámara e Imagen han pasado de distribuir 121 millones de aparatos en 2010 en todo el mundo a 25 millones en 2017, lo que supone un número casi cinco veces menor.