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¿Qué estarías dispuesto a hacer para conseguir el poder? ¿Defenderías la justicia por la que has luchado toda tu vida, o la devolverías al pueblo en forma de cadenas? Bajo este dilema moral, que perfectamente podría ser válido en un contexto actual, el estudio polaco Polyslash revisita la Revolución Francesa y nos invita a encarnar a un juez del Tribunal Revolucionario para tomar difíciles decisiones morales. ‘We. The Revolution’ está disponible para Nintendo Switch.

La Revolución Francesa fue una época de profundos cambios y enormes contrastes. La llegada de una justicia reclamada por el pueblo desde hacía siglos se imponía en las calles de París, pero venía inevitablemente de la mano de una gran oleada de ejecuciones, revueltas y violencia. En medio del conflicto, el Tribunal Revolucionario a menudo ostentaba el poder de decisión entre la vida o la muerte, entre la inocencia y la sentencia. Lo que a menudo olvidamos quienes estudiamos la historia en los libros es que el Tribunal estaba constituido por personas, con sus imperfecciones, sus sesgos y, probablemente, también con sus conflictos morales.

El personaje principal de ‘We. The Revolution’ es uno de ellos: Alexis Fidéle que, además de ser alcohólico y adicto al juego, preside los casos de la corte y decide sobre las vidas de los acusados. Como juez, tiene la responsabilidad de mantener el equilibrio entre servir a la justicia y mantener a todas las facciones satisfechas en una atmósfera turbulenta y opresiva.

El jugador se mete en su piel y se enfrenta a unos cien casos, analizando y evaluando distintas pruebas e interrogando a los acusados, pero entretanto sus decisiones influyen en cómo lo ven el público, el jurado y los revolucionarios. El jugador puede decidir ir en contra de los deseos de cualquiera de estos grupos, pero un acto de rebeldía acarrea consecuencias que afectan el juego en el futuro, por lo que en todo momento se respira una  sensación de tensión entre lo que a priori parece justo y lo que sería más beneficioso para el protagonista.

Este juego nace en Cracovia, dentro de un pequeño estudio polaco dirigido por Dawid Cislak y, pese a su cuidada ambientación, no lo considera un juego predominantemente histórico. “Nos inspiramos profundamente en eventos reales de la historia, pero no buscábamos copiar la realidad de manera especialmente fidedigna”, explica Cislak. Tampoco nos obsesionaba ser fieles a la “verdad histórica”, conscientes de la complejidad que supone encontrar una única verdad en un conflicto.

Pero precisamente por ello, y sin tener en mente haber creado un juego histórico, afirman desde Polyslash que no es casual haberse decidido por la Revolución Francesa. En sus palabras: “Pronto nos dimos cuenta de que la mayor fuerza e interés de la narrativa de este juego provienen del contexto que lo rodea: la ciudad de París. No puede existir un Tribunal Revolucionario sin una horda de personas que exigen que los enemigos del Estado (demostrados o no) sean ejecutados”. En este convulso escenario encontraron un contexto comparable a los conflictos actuales, irremediablemente agravados por la visceralidad de opiniones contrapuestas que no están interesadas en el diálogo. “Nos parecía importante construir un juego que lanzase un mensaje al respecto, que nos invitase a reflexionar y aprender de los errores del pasado. Así es como nace We. The Revolution”, afirman.

Intriga política, decisiones morales y estrategia se unen en este juego, ya disponible para Nintendo Switch, consola que desde el principio estuvo en la mente de los desarrolladores. Cislak lo define como una decisión natural: “la Nintendo Switch te permite la versatilidad de llevarte el juego contigo a cualquier parte y así sentirte más cerca de él, conectar más con su historia. Lanzar el juego en la Switch era un deseo que tuvimos presente desde el principio”.

Con respecto al apartado artístico, ‘We. The Revolution’ presenta un estilo único, basado en ilustraciones pintadas a mano, que combina escenas pictóricas y colores del arte clásico con claras referencias a estilos como el cubismo de Picasso. Resultado de ello, el juego fue resultado ganador a Mejor Apartado Artístico en los Pixel Awards de 2018.