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Es el Silicon Valley, pero no está en los Estados Unidos. Por primera vez, viajamos fuera de norteamérica para ir a un hub tecnológico. Se llama Zug, está en Suiza y sí – ya es considerado por muchos como el segundo Silicon Valley y forma parte de las conversaciones diarias del Silicon Valley durante esta semana.

Zug es noticia porque a finales de mes será la primera ciudad que albergue unas elecciones llevadas a cabo usando la llamada tecnología blockchain, o cadena de bloques inventada por Satoshi Nakamoto, el apenas conocido creador de la criptomoneda bitcoin. La tecnología en sí es fascinante y supone un cambio en cómo se transmite la información. Es la primera vez que información previamente guardada no se puede cambiar a menos que la mayoría de las fuentes en dónde ésta está replicada se ponga de acuerdo. La tecnología de cadena de bloques funciona a través de la multiplicación de las fuentes – no se almacena en un sitio, se almacena en muchos, y esta información no puede verse alterada a menos que estos muchos sitios lo aprueben. Estamos delante de la democratización de la información – por primera vez, esta democratización tecnológica se traslada a la democracia social, un paso al futuro que ya es presente.

En el Silicon Valley Zug es noticia no por el hecho de que sus elecciones a final de mes se decidan gracias a la tecnología de las criptomonedas, que también, sino porque esta localidad suiza desconocida hace unos años por la mayoría, se ha consolidado ya como referencia mundial en tecnología y se le llega a considerar como un segundo Silicon Valley, el Silicon Valley de la criptomoneda. Etherum, la segunda criptomoneda en volúmen de transacciones, tiene la sede en esta ciudad, Zug, capital del cantón homónimo cercano a Alemania de apenas 30,000 habitantes.

Sin duda el Área de la Bahía ha perdido una gran ocasión de albergar tecnologías de cadena de bloques, pero como ya hablamos en una columna anterior, las legislaciones chocan con la innovación y Suiza se ha destacado tradicionalmente por su laxa legislación internacional y poco restrictiva en cuanto a la innovación tecnológica.

Es todavía pronto para saber si la tecnología de cadena de bloques será una oportunidad o no para la sociedad en general. La plataforma de google AdWords permite que muchas empresas que innovan en el campo de la información se anuncien, pero por ejemplo no permite que lo hagan criptomonedas. Está todavía por ver si se podrán anunciar en Google dentro de un tiempo o no. La volatilidad y falta de estructuras formales convierten la tecnología de cadena de bloques, al menos por ahora, en una tecnología temida por su imprevisibilidad. Pero una cosa parece evidente a muchos – la democratización de la información es positivo, y aunque todavía no pueda preverse las consecuencias de la misma, la innovación, como se ha demostrado en tantas otras ocasiones no tiene solución – se le puede resistir – pero siempre avanza, siempre se consolida y la ciudadanía la acaba adoptando.

No importa el resultado de las elecciones en Zug – lo que importa es que la democracia se expande más allá de los poderes ejecutivos y legislativos y llega a los sistemas de información.

Arítculo realizado por Danny Sánchez Mola, CEO y Fundador de Kolau