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Llega de nuevo Lara Croft y llega una de las heroínas por excelencia dentro del mundo de los videojuegos. La aventurera más icónica del mundo virtual aterriza para darnos una aventura que bebe de sus predecesores y que da un toque más fresco con una historia bien contada y unas buenas dosis de acción. Exploración, historia y submarinismo se dan la mano en Shadow of the Tomb Raider, que no pretende más que volver a los orígenes de nuestra protagonista. Un muy buen trabajo de Crystal Dynamics que han sabido pillarle el punto a la saga tras sus últimos trabajos.

En esta ocasión, Shadow of the Tomb Raider nos pone en la piel de la arqueóloga más conocida para conocer de primera mano las motivaciones que la llevaron a convertirse años después en uno de los personajes más seguidos de los videojuegos. El cierre de una trilogía de inicio que deja sensaciones muy positivas y con la certeza de la madurez suficiente para que la buena de Lara Croft aspire a evolucionar.

Exploración y acción, pero baja en secundarias

No vamos a descubrir nada nuevo si decimos que Shadow of the Tomb Raider responde a un esquema clásico dentro de la saga de acción y exploración. Una forma de entender el título que ha sufridos minúsculos cambios dentro de esta trilogía de reinicio de la saga, salvo esos escenarios o niveles tan de moda de falsos mundos abiertos. Fases que nos dejan explorar y experimentar con el entorno, pero que en realidad nos lleva hacia un determinado camino. Un modelo muy bien adaptado por Tomb Raider y que sabe explotar perfectamente con la inclusión de secundarias que hace que marquemos a nuestro gusto el ritmo de juego.

Hemos de decir que las fases secundarias nos han parecido interesantes a nivel general, pero está claro que en un número considerable de ellas hace que el ritmo baje con respecto a la trama principal. También parece lógico que la historia principal presente una carga más elevada. Aunque a nivel global las secundarias de ese falso mundo abierto nos parecen muy dignas y una buena excusa para pasarnos algunas horas más con nuestra intrépida amiga, lo cierto es que se debieron cuidar un poco más ante un título tan notable en el resto de las parcelas. Ciertas misiones secundarias sí se pueden hacer pesadas y el único pero que vemos es que deben ser completadas si queremos acceder a ciertas zonas. Son pocas, muy pocas, pero las hay.

Y hasta aquí llegó lo más negativo de un título de notable alto. Ya que debemos reconocer que el resto del títulos nos ha fascinado y nos ha parecido muy divertido y entretenido en lo narrativo. Muy en la línea de Tomb Raider -pero qué esperabas estamos ante el inicio de la gran Lara Croft-.

Más sigilo

En este último título de Tomb Raider, Lara Croft nos ofrece un perfil algo diferente a los títulos anteriores de la trilogía. Una Lara más segura y consciente de sus habilidades, nuestra heroína nos ‘invita’ a completar sus misiones de una forma más pausada, más táctica…prima el sigilo. Claro está que podemos encarar los momentos de acción como nos dé la gana, pero hay un halo en el título que nos lleva a ser más tácticos y menos impulsivos. A dejar nuestra gatillo a un lado y rodear y enganchar a nuestros enemigos intentando levantar las menos sospechas posibles.

Para ello, cobra especial fuerza el talante depredador de Lara. Cubrirse y mimetizarse con el entorno, aprovecharlo para hacer de él una ventaja táctica sin disparar una sola bala. Toda esta teoría adquiere más fuerza y sentido si se quiere jugar al máximo nivel de dificultad, donde puedes olvidarte de salir airoso de cualquier encuentro violento con el enemigo a base de artillería.

No, no, en Shadow of the Tomb Raider se ha querido conferir esa vertiente táctica y el sigilo y las capacidades de Lara se han potenciado con multitud de elementos que te ofrece nuestra aventura conforme más evolucionamos.

Y lo cierto es que nos ha encantado. Nos ha encantado por el simple hecho de que ahora se prima la exploración a la acción. Estudiar el entorno, acoplarte a él y utilizarlo. Poner por delante la táctica a la bala. Simplemente una gozada en lo jugable y un reto si eres de los que le gusta ir a por la máxima dificultad. Sólo podemos recomendarlo.

Submarinismo

Sin duda, nos ha parecido uno de los acierto de este título. No vamos a descubrir nada que nos vaya a impactar, no, pero es un acierto porque la verdad es que termina enganchando y tiene su encanto mientras te deslizas a través del agua. Da un toque aventurero y es algo fresco que no sobra en una aventura de este tipo.

Como consecuencia de ello, casi como un efecto dominó, las tumbas también han ganado en frescura. Además del submarinismo, el equipo de Crystal Dynamics ha querido conferir a sus tumbas un aspecto más ‘táctico’. En líneas anteriores comentamos la importancia de la exploración y la táctica con el entorno, en las tumbas también se denota. Shadow of the Tomb Raider cuenta con nuevas opciones y una de ellas será la total ausencia de ayudas para los jugadores. Estudiar cada paso y pensar cada puzle nos harán poner toda la carne el asador y sin duda los jugadores más experimentados estarán encantados con esta opción. Sentir que estás sólo con Lara y lograr un nuevo descubrimiento sin que ningún ítem de la pantalla te diga tu próximo paso es simplemente genial. Eso sí, no apto para impacientes. No esperes marcadores de camino u objetos resplandecientes. Estás sólo amigo, pero una delicia de soledad.

Un acabado genial

La saga Tomb Raider lleva algunos títulos ya despuntando en el terreno gráfico y técnico. Y Shadow of the Tomb Raider no se queda atrás ni mucho menos. En PS4 Pro, el título luce realmente bien y los escenarios están muy cuidados. El juego luce un apartado gráfico excelente y no desmerece en nada a la última hornada de juegos que han demostrado unos niveles altísimos a la altura de generación en la que estamos. De esta forma, los escenarios están muy cuidados en todo momento con una estética preciosa, además de una cuidada localización que nos llevará por ciertas ciudades de México. Todo ello, unido a que tendremos que defendernos por la selva más espesa, pues da momentos en pantalla realmente sobresalientes. Y si la estética está cuidada, la técnica no desmerece. El juego responde muy bien incluso en los momentos más exigentes, pero si eres de esos jugadores que le molesta lo más mínimo esa pequeña caída muy puntual de imágenes por segundo, tranquilo, ya que Shadow of the Tomb Raider pone a disposición de los jugadores los modos de rendimiento y gráfico. Vamos que cada jugador escoja que quiere priorizar a la hora de sentarse delante de su televisor.

El sonido nos ha gustado de manera notable, aunque no sorprende tanto como el apartado visual. Lo positivo, podremos seguir la historia de nuestra querida Lara en un perfecto castellano, con un trabajo de localización y doblaje perfectos.

Una aventura que no puede faltar

Qué podemos decir de este Shadow of the Tomb Raider. Pues que es un juego muy completo, donde historia, apartado técnico, gráfico y sonoro cumplen de manera casi sobresaliente. Con una narrativa trepidante si optamos por ir a por la trama principal y que casi nos dejará sin aliento en los últimos compases, pero que baja enteros – sin ser dramático- con las secundarias. Eso sí, secundarias que también nos abren nuevas zonas y entornos y tumbas por descubrir a base de táctica, sigilo y exploración, que en esencia es lo que se le pide a todo nuevo Tomb Raider.

Agarra tu mochila, enciende el mando y descubre los inicios de la arqueóloga más famosa del mundo de los videojuegos, descubre los inicios de Lara Croft y Tomb Raider.