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Durante décadas, niños y jóvenes de todo el mundo quizá no sabían nada de inglés, pero conocían perfectamente lo que significaban expresiones como “insert coin” (inserte moneda) y “press start” (pulse comenzar), las palabras mágicas para poder jugar a los videojuegos arcade.

La nostalgia por las aventuras de “Pac-Man” o “Donkey Kong” y por las bandas sonoras de 8-bit ha tomado este fin de semana la estación central Union Station de Los Ángeles (EE.UU.) con “Retrocade Experience”, un evento gratuito que ha reunido a casi medio centenar de “maquinetas” de los años setenta, ochenta y noventa.

Metro, la agencia que se encarga del sistema de transporte en el condado de Los Ángeles, es la organizadora de “Retrocade Experience”, una de las diferentes actividades que celebran en Union Station para dar a conocer su trabajo.

“Queríamos presentar Metro a más y más gente en el condado de Los Ángeles, a nuestros ciudadanos, a nuestros vecinos, la gente con la que vamos a la escuela y con la que compramos en las tiendas”, dijo a Efe Ken Pratt, subdirector ejecutivo de Metro a cargo de Union Station.

“Muchos de ellos no están familiarizados con el transporte público y lo que es Metro. Y qué mejor que presentar todo eso invitándoles a nuestra casa, compartiendo unos momentos de ocio con ellos, pasando un buen rato y disfrutando”, agregó.

Los antiguos mostradores de venta de billetes de Union Station, un hermoso edificio inaugurado en 1939 en el centro de Los Ángeles e inspirado en la arquitectura de las misiones españolas en California, se convirtieron en uno de esos locales de arcade en los que los jóvenes se reunían, hacían amigos y ligaban mientras aporreaban sin descanso las “maquinetas” y los “pinball”.


Simuladores de carreras, batallas intergalácticas y asaltos en el salvaje Oeste sirvieron para recordar la pasión por unos juegos que, aunque básicos y sencillos si se comparan con las tecnologías actuales, siguen cautivando a los fans de todas las edades.

“Han venido generaciones de todo tipo: niños pequeños y adultos. Creo que los papás están queriendo mostrar a sus hijos cómo jugaban ellos hace veinte o treinta años”, explicó Raquel Castro, una de las trabajadoras del evento.

Esta colombiana afincada en Los Ángeles subrayó que los arcade proporcionaban una experiencia social a los jóvenes y un punto de encuentro en torno a las “maquinetas”.

“Ahora puedes jugar solo en el celular o en la casa, pero creo que lo que se ha perdido un poco se puede ganar con este tipo de eventos: el tener a otros niños, a padres jugando contigo y explicándote, jugar en parejas…”, describió.

Alan es uno de esos niños que creció jugando a videojuegos arcade y que, ahora, es un padre que enseña a su hijo los secretos de este mundo.

“Son simplemente de otra época, no sé. Los arcade tenían mejor tecnología que las consolas domésticas, así que era una razón para ver mejores gráficos y también socializar. En la actualidad, las consolas y los ordenadores son tan buenos que han eliminado esto”, dijo Alan, que contó que en su casa tiene un arcade a tamaño real de “Street Fighter”.

“Hay una sencillez en esto (…) Y también hay mucha nostalgia, recuerdos asociados con ello. Pero, sí, los juegos simples son tan divertidos como los complejos”, opinó.

Al margen de “Retrocade Experience”, que cerrará sus puertas hoy, Los Ángeles cuenta todavía con varios locales en los que los seguidores de los arcade pueden encontrar su particular paraíso para gastar moneda tras moneda.

Algunos como Family Amusement Corporation conservan el tono oscuro, encantadoramente cutre a lo “Stranger Things”, de los viejos y añorados arcade, pero otros han incorporado ofertas adaptadas a los nuevos gustos.

En Echo Park, uno de los barrios más “hipster” de Los Ángeles, está Button Mash, que junto a una selección de “maquinetas” incluye un menú especializado en comida asiática.

Y en Arts District, otro barrio para la gente “cool”, se encuentra EightyTwo, un moderno bar con arcade y que ofrece cócteles y DJ pinchando, quizá, para que los jugadores tengan un extra de energía que les permita escapar de las dos palabras más temidas en una pantalla: “Game over” (Juego terminado).