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EFE | El uso terapéutico de videojuegos en los niños con parálisis cerebral severa proporciona resultados positivos en cuanto a la mejora del equilibrio, el control motor y el rango de movimiento a nivel cervical y son una herramienta de gran interés para aumentar la adherencia al tratamiento y participación social.

Así concluye el estudio observacional Enlaza, que está basado en un sensor que interactúa con un videojuego con una finalidad: reducir la espasticidad, que es la alteración en el sistema nervioso central que imposibilita o dificulta el movimiento de los músculos afectados.

El proyecto se inició por un grupo de investigadores del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús y continuó otro del Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle.

Todos ellos concluyeron en que es necesario introducir de forma constante juegos nuevos y tecnologías como herramientas terapéuticas para mantener la motivación de estos pacientes.

Los investigadores han encontrado varias ventajas al incluir los videojuegos en el tratamiento habitual: el bajo coste de las consolas comerciales, la posibilidad de realizar repeticiones de tareas de manera funcional, sensibilidad mejorada a través de estímulos visuales, auditivos y en ocasiones táctiles, y sobre todo la motivación sobre el aprendizaje motor de los niños.

El investigador principal del estudio, el decano de la Facultad de Ciencias de la Salud de La Salle y miembro del equipo de la asociación Convives con Espasticidad, el doctor Sergio Lerma, es consciente de que «los videojuegos no pueden sustituir a las terapias convencionales actuales, pero éstas sí podrían verse beneficiadas por la introducción de videojuegos gracias a su efecto motivacional».

En el estudio han participado 16 niños y niñas con esta patología, y una de ellas, Jimena, tenía un bajo control cefálico y de tronco pero al iniciar sus ejercicios con Enlaza empezó a moverse mejor y descubrió que podía incorporarse hacia delante, según cuenta su madre Carmen.

Para ellas la experiencia ha sido muy gratificante porque, como recuerda Carmen, «jugar es la mejor manera de que los niños aprendan y vean la rehabilitación como un juego que les divierte y les ayuda», y ya ha pasado un tiempo desde que la investigación terminó, pero «Jimena no ha perdido las habilidades adquiridas».

La parálisis cerebral se considera una de las causas más comunes de discapacidad infantil, con una prevalencia de 1,5 a 2,5 por cada 1.000 niños nacidos en Europa. En España hay 81.400 personas con parálisis cerebral.