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Geltor, una startup de biodiseño afincada en Silicon Valley ha sido noticia por recibir 18,3 millones de dólares en una ronda de financiación de Series A liderada por la firma de inversión Cultivian Sandbox Ventures. La compañía se dedica a crear colágeno – un componente de la gelatina – vegano a través de la fermentación de bacterias en un medio a base de levadura, para crear estructuras de proteínas que actúan de una forma similar al colágeno derivado de animales.

Las ventajas competitivas del producto de Geltor son claras. Según Alexander Lorestani, CEO de Geltor, el colágeno vegano facilitará el desarrollo de golosinas como los famosos ositos de goma, imitando mucho mejor que otros ingredientes vegetales el sabor y la textura de su ingrediente animal. Por otro lado, permitirá acercar la gelatina a consumidores que evitan el consumo de productos derivados del cerdo, como los que llevan una dieta halal o kosher y, por último, también podrá ser utilizado como ingrediente en suplementos alimenticios o cosméticos.

Según un informe de 2017, el 6% de los consumidores norteamericanos se declaran abiertamente veganos, lo que supone un crecimiento del 500% respecto a 2014. Además, en Google Trends podemos ver cómo las búsquedas del término vegan (vegano) en Google han aumentado drásticamente estos últimos dos años y que la palabra ya superó en 2017 los 100 puntos de interés (el máximo que contabiliza la plataforma), muy por encima del término vegetarian (vegetariano). Se trata, pues, de una temática con un gran potencial para el posicionamiento web y el marketing en buscadores.

Que ahora el veganismo sea tendencia no significa que sea algo nuevo. Pitágoras o el budismo ya ponían en práctica la idea de no consumir ni usar productos de origen animal para ejercer la no violencia. Esta corriente está basada en el animalismo, una ideología igualitarista equipara al ser humano con los otros animales y cuyos promotores afirman sentir una profunda compasión y empatía por el sufrimiento animal.

Tanto empresas como inversores han detectado que el veganismo es tendencia y se han lanzado a promover el desarrollo de soluciones tan ingeniosas como controvertidas que pueden parecernos casi ciencia ficción. De ahí la aparición de compañías que se dedican a la creación de clean meat, también conocida como carne cultivada o carne artificial, que además están recibiendo un gran apoyo por parte de inversores, como es el caso de Just, una startup californiana que a finales de año será probablemente la primera en comercializar nuggets de pollo cultivados en un biorreactor.

Just recibió más de 270 millones de dólares por crear carne de pollo, foie y  en sus laboratorios a partir de la alimentación de células (extraídas de la biopsia de una pluma) con nutrientes de origen vegetal. La compañía afirma que de esta forma no es necesario matar a ningún ser vivo.

Sin embargo, el gran reto de estas compañías no es solo hacer crecer carne a partir de células sino convencer a los consumidores para que consuman este tipo de producto, ya que este tipo de carne no es exactamente igual a la de los animales sacrificados – no tiene grasas, tejido conjuntivo ni sangre, que es lo que le da color y sabor, por lo que  requiere la inclusión de aditivos y colorantes. Probablemente este es el motivo por el que Just ha decidido empezar por los nuggets, y Finless Foods, otra empresa que apuesta por la producción de carne artificial, se dedica a generar carne de pescado en sus laboratorios.

Parece que la era de la comida artificial se está aproximando y aunque todavía hay pocos datos que respalden los beneficios que esta puede aportar al planeta, se predice que la producción de carne y mariscos en todo el mundo se duplicará en 2050 y que a la larga no podremos permitirnos el suministro de agua, combustible, pesticidas y fertilizantes que requiere la producción animal industrializada. En todo el mundo, el ganado puede ser responsable del 15 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

A priori, el potencial de la propuesta para contribuir al medio ambiente es fácil de imaginar, aunque no todo el mundo estará preparado para ello.

Artículo realizado por Danny Sánchez Mola, CEO y Fundador de Kolau